El factor silencioso: la menopausia
- yojubilado

- 6 mar
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En Yo Jubilado lo decimos con claridad: la nueva jubilación femenina exige hablar de longevidad, brecha salarial… y también de menopausia.
Sí, la menopausia es una variable económica.
El estudio impulsado por UNFPA en colaboración con Sin Reglas demuestra que la transición menopáusica tiene efectos medibles en participación laboral, ingresos y bienestar financiero.
Mediante una descomposición Oaxaca-Blinder* aplicada a personas de 40 a 60 años, se identifica que hasta 30% de la brecha salarial no puede explicarse por variables observables como educación, experiencia o tipo de ocupación. Este componente no explicado sugiere la influencia de factores como discriminación por género y edad, estigmas y posibles efectos asociados a la transición menopáusica.
*La descomposición Oaxaca-Blinder es un método econométrico que separa la diferencia en promedios salariales entre dos grupos en una parte explicada por características observables (educación, experiencia) y otra no explicada, frecuentemente asociada a discriminación u otros factores no observables.
El contexto demográfico agrava el panorama. Según proyecciones del Consejo Nacional de Población (CONAPO), la población de 60 años o más pasará de 12.4% en 2024 a 32.2% en 2070. Aunque las mujeres tienen mayor esperanza de vida (78.9 años frente a 72.4 en hombres), enfrentan deterioro en la calidad de vida por falta de atención oportuna durante el climaterio.
Evidencia cualitativa: el costo invisible
El análisis cualitativo incluyó una encuesta a 115 mujeres con edad promedio de 53 años.
84% reportó síntomas asociados a la menopausia.
Bochornos (57.4%), cansancio extremo (24.3%), dolor articular (22.6%) y cambios de ánimo (21.7%) fueron los más frecuentes.
67% afirmó que estos síntomas afectan su desempeño laboral.
Solo 20.9% redujo horas o dejó de trabajar, lo que evidencia rigidez laboral o temor al estigma.
57.4% pagó tratamientos de su bolsillo.
Solo 42.6% consideró efectiva la atención médica recibida.
Más gastos de salud + menor ingreso = menor ahorro.Menor ahorro = menor pensión proyectada.
Cuando el tema no se conversa, la política pública no lo corrige.
La menopausia no es un episodio médico aislado. Es un fenómeno económico con efectos medibles en productividad, ingresos y seguridad financiera.
Impacto en el bienestar financiero
Menores cotizaciones para pensiónMenores ingresos implican menores aportaciones a los sistemas de retiro y una reducción acumulada del ahorro para jubilación.
Mayor presión sobre el ingreso disponibleMás gastos de salud, combinados con menores ingresos, reducen la capacidad de ahorro presente y futura.
Efectos invisiblesEl estigma y la falta de apoyo laboral disminuyen la posibilidad de negociar adaptaciones o licencias.
Cuando la salud se paga con ahorro personal, el retiro se debilita.Cuando el ingreso disminuye en la recta final de la vida laboral, la pensión también lo hace.
El envejecimiento demográfico intensificará este desafío. Las mujeres viven más que los hombres, pero no necesariamente con mayor estabilidad financiera.
Ignorar estas variables perpetúa desigualdad.
Incorporarlas en políticas laborales, sistemas de salud y estrategias de planeación patrimonial es una inversión en capital humano y justicia de género.



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